Por Claudia V. Arriaga Durán.Mérida, Yucatán, 17 de septiembre de 2026.- Pese a la confirmación de la muerte de un trabajador y la alerta sanitaria que mantiene bajo rigurosa vigilancia médica a 264 personas de entre 10 y 50 años, el lago artificial en Yucatán donde proliferó la letal Naegleria fowleri —conocida popularmente como la ameba comecerebros— podría reabrir sus puertas para actividades comerciales y deportivas tan pronto como sus administradores corrijan las faltas a la normativa sanitaria. La Secretaría de Salud clausuró el recinto, pero la normativa vigente les abre la puerta a la reapertura si subsanan las observaciones de la NOM-245-SSA1-2010 que recibirán formalmente este 18 de septiembre.

El cerco epidemiológico se activó únicamente tras el fallecimiento de Carlos, un instructor de wakeboard de 33 años contratado por la empresa Fornelos. Aunque el joven murió a causa de la meningoencefalitis amebiana, la empresa intentó encubrir la clausura preventiva del 4 de septiembre colocando cintas amarillas bajo el pretexto de un presunto mantenimiento de rutina. Las autoridades sanitarias confirmaron el riesgo biológico solo después de que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) notificara las causas del deceso.

«Se activa un siguiente protocolo para determinar toda la gente que estuvo (en el lago) en el mes previo al cierre del cuerpo del agua, que es hasta el 4 de agosto, y pues a estas personas se le tiene que dar un acompañamiento a través del área de Vigilancia Epidemiológica, en el cual se les notifica que estuvieron expuestas a un agua contaminada, y si presentan algunos de los síntomas que son cefalea, fiebre, náuseas, marea , vómitos o inclusive a algún tipo de alteración neurológica como convulsión que acudan al hospital», explicó el secretario de Salud, Alberto Alcocer.
El caso evidenció severas deficiencias en el mantenimiento y control sanitario de los atractivos acuáticos privados en la entidad. La responsabilidad del saneamiento del recinto recae directamente sobre el grupo inmobiliario GICSA y su filial Luxe Administración y Control Inmobiliario. Sin embargo, la brecha de fiscalización permitió que el parásito prosperara en un espacio de alto flujo público antes de tomar acciones punitivas o restrictivas.

«Los laboratorios confirman que fue por ese tipo de ameba (…) y también porque en el lago se encontraba la presencia y proliferación de ese parásito», advirtió Alberto Alcocer.
La amenaza del parásito contrasta con la alta tasa de mortalidad que registra este organismo, la cual alcanza el 99 por ciento a pesar de la existencia de tratamientos farmacéuticos. La infección, manifestada mediante intensas cefaleas, fiebre alta, rigidez corporal, náuseas, vómitos y convulsiones dentro de los primeros 15 días tras el contacto, no se transmite por contacto físico de persona a persona.
Por otro lado, ante el temor colectivo de que el microorganismo patógeno haya contaminado las fuentes subterráneas del estado, el secretario de Salud descartó el riesgo hacia el manto freático asegurando que el lago dispone de una geomembrana de aislamiento que impide cualquier filtración. Resta definir si la exigencia de las autoridades será suficiente para priorizar la seguridad de la población por encima de la pronta reactivación del negocio.



