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Pese a evidencias de pederastia contra promotor cultural, autoridades de Campeche y Yucatán mantienen silencio

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El colectivo DLR reveló audios en los que el tallerista de lengua maya admite fotografiar sin consentimiento y acechar a una menor de 11 años; la red operaba mediante perfiles falsos en grupos de explotación infantil mientras el señalado mantenía vínculos institucionales.
 
Por Claudia V. Arriaga Durán.
 
CAMPECHE, Campeche, 24 de septiembre de 2026. “Tengo un chingo de ideas, igual quería comentarles no sé si está chido, la neta me quiero coger a una niña de 11 años, que es mi vecina. Como tal yo le daba clases en los talleres que yo tenía aquí en mi casa y la neta me gané su confianza”, fueron las palabras que presuntamente Carlos S. compartió en una red de pederastia digital.
 
El registro sonoro forma parte de un expediente expuesto por el colectivo de hacktivismo DLR, que exhibió al sujeto, originario de Hecelchakán, Campeche, por comerciar material de abuso sexual infantil e incitar a la explotación de una adolescente de 15 años. La revelación encendió las alertas en la Península de Yucatán, dado que el imputado se ostenta como promotor cultural y maestro de lengua maya a través del colectivo Wey yano’one’, plataforma con la que ha gestionado acceso a talleres comunitarios e instituciones públicas de la región.
 
En los audios difundidos, el individuo apela a narrativas de revictimización para justificar el acecho contra la menor de edad a la que instruía. “Es una niña que la neta cuando venía a los talleres se ponía su minishort como el que usan las teiboleras, cuando se agachaba o se sentaba se le veían los calzoncitos”, se le escucha declarar en los archivos filtrados.
 
El rastreo digital realizado por los activistas determinó que Carlos S. operaba bajo perfiles falsos en grupos como Renta de Peluches CDMX y Estados. En dicho espacio fingía ser una madre de familia para ofrecer a su propia hija y difundió material explícito de abuso sexual infantil, incluyendo fotografías de una menor en actos explícitos con un adulto.
 
En las grabaciones, el señalamiento se agrava al admitir la captura de imágenes sin consentimiento bajo el pretexto de actividades académicas: “La morra pues una vez se acercó conmigo a platicar, en una de esas le dije que si podíamos ir a un cuarto que tenía atrás, la neta pues íbamos a ir y la vinieron a buscar y la neta pues ya no se pudo. Hubo una vez que le dije que tomaría fotos de evidencia para gafetes o alguna actividad, puedes dejarme tomar fotos en cierta posición, y le empezaba a tomar fotos y nunca decía nada. Inclusive hasta venía maquillada y eso que su mamá no la dejaba y cuando venía con nosotros se maquillaba, ya era como una muchachita ya grande”.
 
Pese a la gravedad de las pruebas aportadas, la vinculación del acusado con redes de pederastia y su cercanía con círculos institucionales —donde constan registros fotográficos junto a figuras públicas como la gobernadora Layda Sansores—, las fiscalías de Campeche y Yucatán han mantenido silencio oficial. Hasta el momento, no existe confirmación de aperturas de carpetas de investigación de oficio o de acciones cautelares para salvaguardar a las víctimas.

 

Investigación del colectivo de hacktivismo DLR: