Pese a las protestas y acusaciones de desplazamiento económico, la dependencia federal cerrará las taquillas del parador original, obligando al turismo a ingresar por la obra alterna del Tren Maya; los afectados recurrirán a la vía jurídica.
Por Claudia V. Arriaga Durán.
Valladolid, Yucatán, 22 de mayo de 2026.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) determinó de manera tajante que el ingreso de visitantes a la zona arqueológica de Chichén Itzá se realizará exclusivamente por el Centro de Atención a Visitantes (CATVI), complejo vinculado al proyecto del Tren Maya. Esta resolución deja de lado el reclamo de los habitantes de Pisté, comisaría de Tinum, quienes solicitaban mantener activo el flujo de personas por el parador turístico tradicional, al ser el motor económico de la localidad.
En el marco de la reunión efectuada este jueves, la coordinadora nacional de Centros INAH, Anna Goycoolea Artís, especificó que la infraestructura original no se clausurará formalmente, pero sí dejará de operar su área de boletaje. Ante este panorama, los representantes comunitarios adelantaron que buscarán ampararse por la vía jurídica.
“Nosotros no tenemos facultad de cerrar el parador, pero sí la taquilla, la taquilla va a ser como ya se los hemos dicho muchas veces, una sola taquilla, un solo acceso por el CATVI ¿Ustedes quieren que se les diga así de claro?”, expuso a la población maya.
La funcionaria insistió en que el control y la gestión de estos espacios históricos corresponden de forma única y legítima a la federación a través del instituto.
“Yo se los dije al principio de la reunión, pero insistieron en que a lo mejor habría otra postura, creo que la facultad de las zonas arqueológicas es del instituto, yo les corroboro lo que ya hemos siempre dicho, va a ser una sola entrada a través del CATVI, por lo tanto el flujo de turistas va a entrar por ahí”, enfatizó.
Las movilizaciones y bloqueos en las inmediaciones de la zona arqueológica y del propio CATVI comenzaron desde el pasado lunes. La inconformidad social estalló cuando el INAH aprovechó los momentos en que se desarrollaban las mesas de negociación para instalar estructuras metálicas de tres metros de alto que bloquean el ingreso antiguo. Con esto quedó en evidencia que la parálisis del sitio no fue provocada por los manifestantes, desmintiendo además la postura inicial de la dependencia, que adjudicaba el cierre a supuestos trabajos de mantenimiento, un argumento derribado por las declaraciones recientes de Goycoolea Artís.
La sospecha de un desplazamiento planeado ya había motivado a los artesanos, comerciantes y ejidatarios a conformar, durante el mes de abril, el Consejo de Gobierno Indígena de Pisté como mecanismo de defensa colectiva.
“Tiene un discurso racista, se le dijo en la mesa. Mencionó que era por el bien de los mayas, con una actitud de tutelaje como si la comunidad maya no pudiera tomar decisiones sobre su desarrollo. Todo se ha hecho sin el consentimiento de la comunidad y se trata de un desplazamiento”, declaró el asesor legal de la comunidad, Álvaro Mena.
El pliego petitorio de los inconformes también contemplaba el veto en las negociaciones de Diego Prieto, exdirector general del INAH y actual encargado de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad (UCVPII). La exigencia fue omitida y el funcionario acudió al encuentro del jueves, incrementando el malestar de los pobladores, quienes lo señalan públicamente de intentar dividir al movimiento mediante prebendas financieras y la organización de grupos de choque afines al nuevo esquema del CATVI.



