Ante la imposición de un diseño que ignora sus necesidades, la comunidad maya de Pisté exige su derecho a trabajar en la zona arqueológica, denunciando que el megaproyecto del Tren Maya prioriza el beneficio corporativo sobre los herederos culturales.
Por Claudia V. Arriaga Durán.
Chichén Itzá, Yucatán, 27 de abril de 2026.– La resistencia en Chichén Itzá, que ya supera los seis meses, mantiene a artesanos y guías de turistas en pie de lucha contra el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Tras 22 años de trabajar en la zona arqueológica, se oponen al desalojo que pretende el megaproyecto del Tren Maya a través del Centro de Atención a Visitantes (CATVI).
Pablo Euán Ken, uno de los voceros, resume el sentir de la comunidad. “Las comunidades están fregadas y no permitiremos que nos digan cómo manejar nuestra casa. Hacen a un lado al pueblo maya, que son los verdaderos herederos; solo pedimos que nos dejen trabajar”, reclamó.
El descontento se manifestó nuevamente el domingo frente a la pirámide. Los afectados reiteran que nunca fueron consultados y denuncian que el diseño del nuevo inmueble funciona como «pequeñas cárceles» sobre una plancha de concreto sin sombra. Aunque el INAH prometió iniciar el diálogo esta semana, los artesanos mantienen una postura inamovible: permanecer dentro de la zona arqueológica.
Inaugurado en abril de 2025, el CATVI fue construido a dos kilómetros de la pirámide, al pie de la carretera, lejos de la estación del Tren Maya y del Cenote Sagrado. La infraestructura intenta redirigir el flujo turístico, pero resulta inviable para las comunidades mayas de Pisté, Tinum y guías locales.
«La economía de Chichén es para todos. El pueblo ya se levantó para defender su territorio y el turista termina pagando los platos rotos con recorridos extenuantes», señaló Pablo.
Con 2 millones de visitantes registrados entre enero y noviembre de 2025, los artesanos cuestionan la falta de beneficios sociales reales, como la construcción de hospitales, frente a la enorme derrama económica del sitio.
«Buscan eliminar a los dueños reales de esta cultura. Construyen un Tren Maya, un hotel y jaulas para los artesanos porque quieren quedarse con todo el dinero», reclamó. Actualmente, el gobierno de Yucatán intenta mediar, pero los artesanos exigen respuestas concretas de Joel Vázquez, representante del INAH, ante un conflicto que no logró resolver su antecesor, Diego Prieto.



