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Tensión en Becanchén por despojo de tierras y presencia de grupos armados

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Campesinos mayas de Tekax denuncian la irrupción de un comando vinculado a la empresa Chada Agricultura para ocupar mil 500 hectáreas; a pesar de la intervención de las autoridades y la clausura de maquinaria por Profepa, la vigilancia armada persiste en los terrenos.

Por Claudia V. Arriaga Durán.

Fotos Sofía Vital.

Becanchén, Yucatán, 15 de abril de 2026.- Un grupo de personas con el rostro cubierto, armas de fuego y perros de guardia ingresó al ejido de Becanchén, en el municipio de Tekax. Los campesinos de la zona reportaron que el grupo tomó posesión de una superficie de mil 500 hectáreas el pasado miércoles 8 de abril. Aunque las autoridades del estado han establecido mesas de diálogo para resolver la disputa, el personal enviado por la empresa involucrada permanece en los terrenos y mantiene la vigilancia en el sitio.

La familia de Israel Salazar es una de las afectadas por esta incursión. A pesar de contar con títulos de propiedad, observaron cómo la maquinaria derribó sus cercas y dispersó a su ganado.  Explicaron que actualmente, los trabajadores de la empresa Chada Agricultura se encuentran instalados en los predios de los Salazar y no han mostrado intención de retirarse.

“Mi papá y mi tío han trabajado ahí toda su vida y yo también desde que tengo uso de razón. Tenemos títulos de propiedad, se paga predial y ellos dicen que tienen otros títulos (…) Llegan a despojarnos y se ponen agresivos. Tienen armas, tienen perros”, explicó Israel.

Junto a Abelardo y Manuel Salazar, otros productores del ejido señalan que el representante de la empresa es David Wegan. Según los testimonios, los abogados de la compañía se han limitado a remitir a los afectados a la Fiscalía General del Estado para cualquier aclaración sobre la propiedad de la tierra.

“Si no nos quieren ayudar por el gobierno, vamos a hacer justicia con nuestras manos por el pueblo”, señaló Neftalí Salazar.

La documentación de la empresa registra el predio bajo el nombre de Kankalchén. Sin embargo, los ejidatarios afirman que los límites de ese registro no coinciden con las fincas Polhuacxil, Petenkax y Cheenbil, que señalan. Los campesinos mencionan que el origen de estos documentos proviene de una herencia realizada en 2013 que consideran irregular.

“Eso nos llena de coraje porque a nosotros, los campesinos, para hacer milpa y sembrar maíz nos exigen permisos para desmontar o para quemar, pero a ellos ¿dónde están sus permisos? Al campesino lo llenan de trabas y a ellos no porque tienen dinero”, cuestionó Israel.

La actividad de la maquinaria afectó sembradíos de maíz, frijol y calabaza, además de colmenas de abejas y vestigios arqueológicos que se encontraban en el lugar. Debido a esto, la Profepa clausuró las máquinas por no presentar los manifiestos de impacto ambiental. A pesar de que existe una instrucción de la fiscalía para retirar a los hombres armados y dejar únicamente el equipo bajo resguardo, los trabajadores han permanecido en el área.

“No es justo que vengan a destruir lo que trabajamos toda la vida, nos dedicamos al campo y no tenemos nada más: abejitas, ganado, frijol, maíz”, concluyó Neftalí.