Estudiantes de la Telesecundaria «Carlos Monsiváis», en Tizimín, recurren a TikTok para denunciar que toman clases en un patio sin paredes ni luz, y aunque el gobernador, Díaz Mena, les prometió de nuevo la construcción, existen las dudas sí usarán el terreno que donaron los ejidatarios desde el 2016 para cumplir con la obra del Gobierno Federal del Bachillerato Nacional «Margarita Maza».
Por Claudia V. Arriaga Durán.
Fotos Sofía Vital.
Tizimín, Yucatán, 29 de septiembre de 2026.- “Después de un año les voy a mostrar mi escuela nueva (…) Aquí se encuentran los de primer grado y, como pueden ver, no cuentan con electricidad y sufren de calor”, reclamó un alumno de la Telesecundaria Carlos Monsiváis de la comunidad maya de Santa Rosa, en Tizimín, Yucatán, al gobernador del estado, Joaquín Díaz Mena, “Huacho”, en un video que los 71 estudiantes publicaron en TikTok.
En junio de 2025, las y los estudiantes viralizaron un video para exhibir las condiciones en las que tomaban clases. Y es que, aunque habían pasado 14 años desde que la Telesecundaria comenzó a recibir a las y los adolescentes, la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (SEGEY) nunca construyó la escuela. Tras la difusión, Díaz Mena les prometió que esta vez sí se ejecutaría la obra, pero la promesa quedó en el aire.
A la fecha, el compromiso sigue incumplido y a la falta de infraestructura se suma la escasez de docentes. La justificación oficial es la carencia de instalaciones escolares adaptadas. “No tenemos maestro fijo; dicen (en la SEGEY) que no nos pueden mandar maestro porque no contamos con salones y no nos pueden dar clases”, detalló el estudiante.

Sobresale que, desde 2016, el ejido de Santa Rosa les donó un terreno para construir el plantel educativo; sin embargo, el freno principal ha sido la burocracia y la falta de voluntad de las autoridades.
«Han sido 14 años esperando. Creo que no lo quieren hacer o no sé sus motivos, porque recursos tienen para hacerlo, simplemente no hay voluntad”, expuso Rocío Caamal, madre de uno de los alumnos.
Ha pasado más de una década desde que abrió la Telesecundaria y la comunidad escolar continúa usando las instalaciones prestadas de la comisaría ejidal, la comisaría municipal y el módulo de salud; este último, casi inutilizable por carecer de energía eléctrica. Por un lado, el Ayuntamiento de Tizimín, encabezado por Carlos Adrián Quiroz Osorio (del partido Morena), argumentó que no puede pagar la luz porque es responsabilidad de la SEGEY; por otro, la dependencia educativa respondió que tampoco cubriría el pago por tratarse de un inmueble del sector Salud y no de un plantel formal.

La calidad educativa y el ejercicio pleno de este derecho se ven comprometidos ante la falta de una infraestructura digna. Por ejemplo, el salón de tercer grado es la terraza de la comisaría ejidal: tiene techo de lámina y dos ventiladores que, según relatan los propios estudiantes, resultan insuficientes para mitigar el sofocante calor. Además, carece de paredes.
En temporada de lluvias, el área se inunda y la comunidad escolar se queda sin un espacio para trabajar. Continuar con sus estudios depende de la buena voluntad de terceros que les prestan algún espacio cerrado o de que la misma Telesecundaria pague por un alquiler temporal.
Los estudiantes no solo lidian con el calor en un estado donde la sensación térmica, según datos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), puede alcanzar los 50 grados Celsius. A diario pierden entre 30 y 40 minutos de clase limpiando las excretas de las aves de traspatio y los perros que entran libremente a la terraza que hace de aula; al mismo tiempo, ellos mismos deben cargar sus propias sillas.
“La educación es un derecho que le corresponde a la niñez. La educación es lo principal que podemos dejar a nuestros hijos y, en las condiciones en las que nos encontramos, no se puede”, manifestó Ericka, otra madre de familia.

En ocasiones, las y los estudiantes dejan de asistir porque, a consecuencia de las picaduras de mosquitos, enferman de dengue. Durante la época de calor la insolación se vuelve una constante, mientras que en la temporada de lluvias e invierno abundan los cuadros gripales. “Tenemos mucho ausentismo por lo mismo”, declaró Luis, tutor de uno de los jóvenes.
La comunidad maya de Santa Rosa se ubica a más de 160 kilómetros de la ciudad de Mérida —capital de Yucatán—, un trayecto de aproximadamente tres horas. La distancia y el hecho de no estar al pie de la carretera son, según la profesora Azalea Alamilla, quien hasta el ciclo escolar pasado se desempeñó como directora de la Telesecundaria, factores de discriminación vinculados a la ruralidad.
“Hay una discriminación latente y palpable; se hace caso omiso porque es una comunidad tranquila, alejada de la zona urbana y fuera de la vía principal (…) este aislamiento rural ha sido determinante. Asumen que nadie viene y nadie sabe lo que está sucediendo porque todos han pasado de largo”, sostuvo.
Este medio de comunicación acudió al lugar para verificar la denuncia realizada por los estudiantes a través de la cuenta de TikTok Telesec Carlos Monsivais. Aunque no se entrevistó directamente a los menores por no estar presentes la totalidad de sus tutores, los padres y madres de familia solicitaron ser escuchados. En términos generales, la petición fue unánime: exigen una escuela digna. Respecto a su sentir, coincidieron en percibirse tristes, decepcionados y frustrados tras años de indiferencia institucional.
“Los estudiantes deberían estar enfocados en su aprendizaje y crecimiento personal, no en velar por que sus derechos se cumplan, pues eso tendría que darse por añadidura”, concluyó la maestra Azalea.
Pese a las carencias y a la falta de un edificio propio, el desempeño académico del alumnado ha sido notable. En 2025 obtuvieron uno de los tres primeros lugares en la Feria de Ciencias y Saberes Mayas; el premio consistía en la construcción de un laboratorio equipado, el cual no pudieron recibir al no contar con un inmueble formal. Asimismo, han destacado en competencias estatales de escoltas, declamación, matemáticas y fotografía.
Al grito de “¡Queremos escuela digna!”, las y los estudiantes mantienen la esperanza de que el Gobierno del Estado de Yucatán finalmente cumpla su promesa y les construya el plantel que por derecho les corresponde. Y aunque, Díaz Mena ya respondió mediante un video que sí se realizará la obra, a la vez surge la duda de la comunidad ¿Usarán el terreno que donó el ejido desde 2016 para construir la obra del Gobierno Federal del Bachillerato Nacional «Margarita Maza»?




