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La Noche de los Escudos: Tres Años de Impunidad en Sitilpech en la lucha contra Keken

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Entre el asedio policial y la lucha por el agua: Sitilpech recuerda la violenta madrugada que marcó su resistencia contra la industria porcícola. Tras obtener suspensiones judiciales por daños ambientales y falta de consulta, los habitantes denuncian que la amenaza de reactivación de la megagranja Kancabchén II persiste, mientras la comunidad enfrenta las secuelas de la criminalización.
Por Claudia V. Arriaga Durán.
Sitilpech, Izamal, 18 de febrero de 2025.- “En vez de que nos cuidaran, mandaron a los policías a golpear a la gente. Golpearon a señoras y niños; los emboscaron, por así decirlo. No pudimos defenderlos porque esto fue como a las tres de la madrugada; los tomaron por sorpresa, como hacen ahora con los narcos”, recordó uno de los habitantes de la comisaría de Sitilpech, Izamal, a tres años del desalojo violento del plantón pacífico que mantenían contra la megagranja de cerdos Kancabchén II, de la empresa Kekén.
El 18 de febrero de 2023, la población de Sitilpech mantenía una vigilancia permanente en las inmediaciones de la megagranja aparcera. Ya habían denunciado las afectaciones a su salud, sumadas a la contaminación del medioambiente: daños al agua y al aire que derivaban en malos olores y enfermedades.
Sitilpech se organizó colectivamente para defender su territorio e interpuso, en mayo de 2021, el amparo 743/2021, que un año después les concedió la suspensión definitiva. En dicho proceso, comprobaron y exhibieron lo siguiente:
  • Violación al derecho a un medio ambiente sano: debido a la contaminación del agua y los gases fétidos.
  • Falta de consulta previa, libre e informada: los habitantes argumentaron que, al ser una comunidad indígena maya, debieron ser consultados antes de la instalación o ampliación de la granja, lo cual nunca ocurrió.
  • Afectación a la salud: el riesgo sanitario derivado de la magnitud de la producción porcícola.

Se demostró que la megagranja no contaba con los títulos de concesión necesarios para la descarga de aguas residuales y que violaba normas ambientales. Aun así, en febrero de 2023, Kekén intentó reactivar funciones alegando que ya había subsanado las irregularidades. Por este motivo, los habitantes iniciaron el campamento de vigilancia, ante lo cual la respuesta de las autoridades fue la criminalización.
“Parecíamos narcotraficantes por el tipo de operativos que hicieron contra nosotros. Fue un golpe muy duro e imposible de olvidar, y ocurrió el 18 de febrero de 2023”, relató el campesino maya que aquel día defendió su territorio.
La comunidad de Sitilpech no solo tuvo que defenderse sin armas y sin luz en medio de la oscuridad; posteriormente, sus integrantes fueron denunciados y llevados a juicio. Hoy, aunque la megagranja permanece suspendida por mandato judicial, los pobladores advierten que persiste el riesgo de que reinicie actividades.