Por Sofia Vital.
Durante los últimos días del año, vecinos del fraccionamiento Héroes Kanasín se movilizaron para solicitar información y aclaraciones en torno al resguardo de una perrita, hecho que derivó en una protesta frente a las oficinas de la empresa SADASI.
De acuerdo con testimonios recabados, la perrita fue capturada y permaneció varias horas dentro de una jaula de dimensiones reducidas, situación que generó preocupación entre habitantes de la zona, quienes señalaron que no era la primera vez que ocurrían acciones similares con animales que habitan el área.
Vecinos indicaron que estos perritos han sido vistos de manera constante en la zona y que algunos de ellos ya se encontraban ahí desde antes del desarrollo habitacional. Según relatan, varios convivían con trabajadores durante las obras de transporte realizadas en los alrededores.

“Convivían con los trabajadores de aquí, vivían aquí porque eran guardianes de las obras”, compartió un vecino.
El 27 de diciembre, ante la falta de información sobre el estado de la perrita, vecinos acudieron a las oficinas de SADASI para solicitar diálogo. Tras no obtener respuesta inmediata, decidieron ingresar de manera pacífica con la intención de ser atendidos. Posteriormente, se registró la llegada de cuatro patrullas, luego de que se reportara una llamada al 911. Los elementos de seguridad mantuvieron una actitud respetuosa y comprensiva con los manifestantes, sin que se reportaran agresiones.
Durante el transcurso de la manifestación, se generó un momento de tensión cuando algunos empleados de la inmobiliaria actuaron de manera defensiva, lo que derivó en una breve disputa verbal. Sin embargo, posteriormente, trabajadores de la empresa dialogaron con los vecinos con el objetivo de calmar la situación y continuar el intercambio.
A las 11:45 horas, tras aproximadamente una hora de espera, vecinos lograron dialogar con un arquitecto de la empresa, quien acudió como representante. Durante el intercambio, el arquitecto explicó que no contaba con información precisa sobre el paradero ni el estado de salud de la perrita, pero se comprometió a brindar información posterior y a buscar una solución. También expresó la disposición de trabajar de manera conjunta para evitar que una situación similar vuelva a repetirse.
Vecinos manifestaron su inconformidad por la forma en que se manejó el caso y solicitaron una respuesta directa por parte de la gerencia. De acuerdo con los testimonios, la gerenta del fraccionamiento habría realizado previamente comentarios en los que expresaba rechazo hacia la fauna del lugar, entre ellos la frase “odio a los pájaros”, dichos que incrementaron la preocupación de la comunidad respecto al trato hacia los animales.

Hasta el cierre de esta crónica, no se cuenta con información confirmada sobre el estado actual ni la ubicación de la perrita, mientras vecinos continúan a la espera de la información comprometida por la empresa. La comunidad espera que la gerencia asuma la responsabilidad correspondiente y que se esclarezca el manejo del caso, así como los protocolos aplicados.
La movilización concluyó sin incidentes mayores y dejó abierta la necesidad de fortalecer los canales de comunicación entre la empresa y la comunidad, así como de revisar las acciones y decisiones tomadas en situaciones que involucran el bienestar animal.
Hasta el momento, la comunidad continúa a la espera de información sobre el estado y el paradero de la perrita. Más allá de la manifestación, los vecinos expresan que su exigencia principal es simple: claridad, responsabilidad y un trato digno hacia los animales que forman parte del entorno. El caso deja abierta la necesidad de que las decisiones se asuman con sensibilidad y que quienes tienen a su cargo la gestión del fraccionamiento respondan de manera transparente ante la comunidad.
Finalmente no hay que olvidar que el respeto hacia los animales y el cuidado del medio ambiente forman parte de la convivencia cotidiana en cualquier comunidad.
“La forma en que tratamos a los animales refleja el tipo de sociedad que somos.”




