Por Sofía Vital.
En Telchaquillo, la lucha por la tierra y la memoria no se detiene. Desde hace meses, la comunidad ha enfrentado intentos de manipular actas de asamblea, presiones y amenazas que buscan imponer la ocupación del sitio arqueológico de Mayapán, paso previo a una posible expropiación. Frente a esto, los ejidatarios decidieron resistir por la vía legal, solicitando al Tribunal Unitario Agrario No. 34 en Mérida medidas cautelares que protegieran su territorio.
Sin embargo, esas medidas fueron negadas dos veces. La negativa no desanimó a la comunidad; por el contrario, los llevó a promover un juicio de amparo. Y ahora, tras meses de espera, ese esfuerzo ha rendido fruto: el pasado 6 de noviembre, el Tribunal Unitario Agrario fue notificado de la sentencia de amparo a favor de Telchaquillo.
La resolución ordena a la magistrada del tribunal en Mérida emitir un nuevo acuerdo y «revalorar la pertinencia de conceder las medidas cautelares solicitadas», con el fin de detener cualquier avance del proceso de expropiación hasta que se resuelva el juicio principal. En pocas palabras, el tribunal reconoce que la defensa de Telchaquillo no se limita al ámbito agrario, sino que se sustenta en el respeto a los derechos de los pueblos indígenas.
El fallo también señala que la magistrada deberá «corregir la violación a los derechos de la comunidad», originada por la falta de fundamento y motivación en los acuerdos previos que rechazaron su solicitud. Una decisión que devuelve esperanza a los habitantes, que desde hace tiempo exigen respeto por su territorio y por su historia.
A pesar de las múltiples ocasiones en que la comunidad ha manifestado su rechazo a la expropiación de Mayapán, las autoridades locales, estatales y federales han ignorado sus propuestas. Las asambleas de octubre, consideradas entre las de mayor participación reciente, reafirmaron la unidad de Telchaquillo para continuar la defensa de su tierra.
En medio de esta tensión, el nuevo director del INAH Yucatán expresó su intención de acercarse al diálogo. Pero hasta ahora, la comunidad no ha recibido respuesta formal. Mientras tanto, corre la expectativa ante la posible apertura de Mayapán para 2026. Telchaquillo ha reiterado su disposición al diálogo, siempre que sea con respeto y claridad, emanadas de una nueva administración que escuche a los pueblos.
El eco de esta sentencia no solo se escucha en los pasillos del tribunal, sino también entre los caminos de piedra y tierra donde la comunidad se reconoce en su historia. Telchaquillo, otra vez, ha recordado que la justicia también se siembra y se defiende.



